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Qué debe ser y qué no la Hospedería del Santuario

Hay un indicio que tenemos claro: la Virgen no espera de nosotros que cambiemos de estilo de vida, más bien pretende que la Hospedería sirva para que, quien lo desee, pueda adentrarse en un estilo de vida más profundo, más personal, más interior, más espiritual, más sobrenatural.

Se trata de compartir desde lo que somos, tanto la persona que llega con su propia realidad, como nosotros, desde nuestra fe en Jesucristo, que es nuestra realidad, como vivencia personal y desde el corazón. No se trata de hacer demagogia ni proselitismo, sino de enriquecernos mutuamente, de ayudarnos, desde la simplicidad y honestidad de ambas partes, compartiendo lo que somos, con toda libertad y respeto hacia el otro y lo que cada uno es.

Por lo tanto

La Hospedería debe ser:

  • un lugar de reencuentro personal
  • un lugar de apertura, para salir de tu “ego” y abrirte a la trascendencia
  • un lugar de diálogo desde el corazón
  • un foro donde compartir abiertamente dudas, preocupaciones, temores, inquietudes …
  • un lugar donde afianzar la paz interior, por haber emplazado mejor las piezas de tu propia vida
  • un lugar de encuentro con Dios
  • un lugar para vivir una experiencia religiosa desde el corazón
  • un lugar de oración y silencio
  • un lugar para sentir el disfrute de la vida a través del amor
  • un lugar donde conocer mejor la voluntad de Dios
  • un lugar donde concienciar mejor el valor y la misión de la propia existencia

La Hospedería NO es:

  • ni un Hotel ni una Casa Rural
  • un lugar donde sólo se busca la tranquilidad y la paz exterior
  • un lugar para practicar tu actividad, sin más vinculación con la comunidad que la material
  • un lugar para realizar actividades espirituales al margen de componentes religiosos

Con estas indicaciones no pretendemos juzgar o recriminar otras actitudes u objetivos, todo lo contrario; más bien queremos enmarcar mejor nuestros propios objetivos, para lograr mejores frutos y una mayor sintonía con los que vienen a Lord.

 

Carta a las familias que piden hospedarse en el Santuario

Si bien la edad infantil reclama de suyo una atención especial dada la necesidad de aprendizaje a la que está sometida, no por ello el niño está incapacitado para conectar con la experiencia espiritual, bien al contrario, posee una inocencia e ingenuidad que le facilitan el gusto y gozo por las cosas del espíritu.

Es por ello que venir a la Hospedería Religiosa del Santuario, es una oportunidad excelente para toda la familia, también para los niños, para hacer experiencia de vida espiritual, siguiendo los horarios y actividad que se os propone.

Que los miembros de la familia no sean monjes, no significa que no se pueda experimentar, por unos días, vivir al estilo de los monjes, pues éste es el estilo de vida que se lleva en el Santuario.

No tiene otra causa esa invitación, que la de quereros transmitir el gozo, la felicidad y la alegría que nos aporta esa vivencia espiritual, para que también vosotros la podáis sentir.

La experiencia espiritual va más allá de lo sensible y racional, por tanto, para vivenciarla en profundidad, tendréis que superar condicionamientos de gusto y razón que saldrán al paso intentando cuestionar la necesidad de seguir lo que no se entiende o gusta de los horarios y actividad que se os propone.

Hay que entender que en la vida del espíritu, es más lo que Dios hace por nosotros si nos aprestamos, que lo que nosotros podemos hacer para Él con nuestro esfuerzo. Basta disponerse para aceptar y vivir lo que se os ofrece, y dejar trabajar, así, en nosotros a la Stma. Virgen y a Jesús.

La ilusión de la familia en madrugar porque se organiza una excursión a un sitio extraordinario, ha de procurar mantenerse para encontrarse con Jesús que nos espera al inicio del día en la Capilla a las 7h de la mañana. Y así también en el encuentro con Él en la eucaristía, adoración…y demás rezos del día.

La exigencia de no dar a comer a los niños lo que les sienta mal cuando están indispuestos, sois invitados a mantenerla, para su salud espiritual, dándoles a comer sólo lo que sale a la mesa y en los horarios de tomarla.

Queridos papás, no veáis en esta misiva un intento de asustaros poniendo exigencias que pueden parecer abusivas, bien al contrario, quiero propiciar el ambiente y las condiciones óptimas para que la estancia de la familia en el Santuario dé los resultados espirituales que vosotros podéis esperar y que el Santuario puede dar. Me baso en la experiencia que en esta misma línea han hecho otras familias y han marchado muy satisfechas.

Considerad, pues, vuestros propósitos, entended que lo extraordinario que tiene este lugar de silencio y soledad, junto con el estilo de vida monástico que se ha llevado durante muchos años, piden venir con auténticos deseos de acercarse a Dios, pues otros objetivos espirituales menos exigentes, aunque muy respetables, no se avienen con lo que la Stma. Virgen nos pide en su Santuario.

Que Ella os ayude en vuestro discernimiento y quedáis invitados a escribir un correo de petición en caso de que os animéis a venir.