San Mateo

Con la mirada fija en Dios Padre, origen supremo y absoluto de todo, Mateo se elev hacia Él, por Jesucristo, a través de David y Abraham. Y la razón de su escrito es la aparición de Jesucristo en tierra, por la concepción milagrosa de la Virgen, tal como estaba escrito en Isaías.

La presentación de Jesús al pueblo, es por el testimonio del Bautista en revelación divina, por obra del Espíritu Santo. En nombre de la Santísima Trinidad, expone su doctrina evangélica, que se puede resumir en una palabra: "PAZ a todos. Nadie se altere ni se turbe. Confiad todos. Avivad vuestra confianza en Dios. Él es el Padre. Él os envía a Jesús a iluminar, sanar y dar vida".

San Marcos

Él sabrá porque se desentiende de la infancia de Jesús. Los portentos de Jesús le atraen mucho. La bondad de Jesús le cautiva. Sus hechos proclaman bien quién es: "Compasivo con los enfermos y con todos los que sufren". No deja por ello de reprender a sus discípulos cuando advierte que se lamentan de haberse olvidado de tomar unos panes. El exagerado afán por las cosas temporales enturbia la mirada para no dejar atender mejor a las del espíritu. La experiencia de la multiplicación de los panes por dos veces consecutivas con resultados inversamente proporcionados debería habérselo dado a conocer.

Cuando llegará la hora de Jesús, Marcos no podrá creerlo y tendrá que escapar despavorido. Y se cobijará junto a Pedro y revivirá con alegría incontenible recordando los milagros de Jesús, y la admiración del pueblo por los prodigios que obraba en vida.

San Lucas

Si Mateo veía el Padre de donde todo proviene, y Marc el Hijo de Dios que todo lo puede, Lucas contempla el Espíritu del Padre y del Hijo que todo lo mueve y vivifica. El Espíritu "comienza por Zacarías y la Virgen María, pasa por el anciano Simeón y por María y José. Desciende sobre Jesús en el bautismo, y lo encamina al desierto".

Jesús está lleno del amor del Padre y de su Espíritu que él mismo derrama por doquier compadeciéndose y perdonando a la pecadora, y conmoviéndose por el hijo pródigo. Se compadece de la viuda que llora el hijo único, y de las hermanas que lloran el hermano difunto; de la ciudad infiel, y del ladrón, condenado augurándole un "hoy eterno". Prometiendo enviar la Promesa del Padre a los discípulos fieles, llevándolos a Betania y bendiciéndolos después de haber comido con ellos. Y eso no es todo.

Por el mismo Espíritu seguirá en los Hechos de los Apóstoles donde se explanará bajo el impulso de su soplo divino haciendo brotar los perfumes en todas las virtudes de los Santos de las comunidades cristianas esparcidas por todo el mundo.

San Juan

¿Quién más indicado que el apóstol Juan, amado con predilección por Jesús, hijo de Dios, para introducirnos en la familiaridad de Dios? Tu cabeza -Juan- reposó sobre el pecho del Maestro, y a una señal tuya, Jesús reveló al traidor. Acércanos, pues tú, con tu escrito, al círculo íntimo de la Santísima Trinidad, misterio entrañable de Dios, al que estamos destinados a ir a parar, por la divina misericordia, que se ha dignado mirar la pequeñez de sus siervos.

La vida eterna ¿qué es sino la vida de Dios? La eternidad no es nada. Dios es eternidad viviente. Dios es amor esencial. ¿Cómo podemos explicar, entender o contemplar "uno en tres, y tres en uno?"

De hecho sólo Dios puede darnos la capacidad de contemplarlo y amarlo, y a buena fe que lo hace; más aún, Él nos capacita; y, lo que es más gratificante: que nos manda amarle con todo el corazón, con toda el alma, y con todas las fuerzas, y ello quiere decir con toda la ayuda de Dios mismo. "El bautismo de Juan con agua tuvo lugar para que se manifestara Jesús, que bautiza con el Espíritu Santo". Tal vez con esto, Juan nos quiere enseñar que el que "se prepara" con deseo y limpieza de corazón, se hace más cercano a la gracia inmerecida del bautismo del Espíritu Santo, que nos incorpora a Cristo, por el don y la gracia de Dios.

"Quien cree en el Hijo, tiene la vida eterna" afirmó el Bautista, y añadía: "quien no quiere creer en el Hijo, no verá la vida (Jn 3, 36). En efecto: ¿qué es la Vida Eterna, sino (la eternidad de) la Vida en Dios que se nos ofrece por la fe en Jesús?

Juan tiene la virtud de hacer hablar las cosas. A Sicar ("cerrado", "parado") pone en marcha "el corazón estancado de la Samaritana. En Caná sana a distancia, y en Betsaida (piscina) cura con la palabra. Cuando Jesús declara que él da el pan de vida, y es él mismo carne para comer, lo abandonan la mayoría. Salva la adúltera avergonzando a los acusadores. Da vista al ciego para confundir a los soberbios cegados. Llora al ver llorar a María y a los amigos.

En Betania, es Juan quien descubre los sentimientos de los corazones de los discípulos y del traidor (que censuraba la efusión generosa de María sobre Jesús); para hacerlo él, Juan, del corazón del mismo Maestro (cap. 13 a 17) de qué corazón recoge los más sublimes acordes sentimentales que se hayan podido nunca captar o experimentar.

Las descripciones de la Pasión de Jesús vivida por este joven enamorado del Maestro, que todavía "aún no entendía que había de resucitar" (Jn 20,9), pero trazadas después de verlo resucitado, tiene el encanto

de una densidad de adoración inimitable, sólo comparable con el idilio callado de la Magdalena.

Estos dos, Juan y Magdalena, son perlas invaluables que sostienen los cimientos de la Jerusalén celestial que baja de Dios. Recostada sobre los profetas y apóstoles del Cordero inmolado para salvar el mundo a gloria del Padre Celestial. Esta es la Iglesia de Cristo, que Lucas nos la describirá con la fuerza del Espíritu Santo, en los Hechos de los Apóstoles, presidida por el apóstol Pedro. Sólo la versión de "Jerusalén" (1) matiza (como el griego y la Vulgata) la empresa de los verbos "amar" y "querer" originales (quaerere y amare), pero ni ella misma no matiza tampoco la respuesta de Jesús, como tampoco la Vulgata respecto del griego.

Queda, por tanto, especificada la naturaleza y calidad de la estimación que hay que distinguir y apreciar en el discípulo y candidato, y la amplitud de la facultad que se puede confiar en él sobre los diferentes sectores de la sociedad eclesial que se comprenden en los tres grados de pastoral: doctrina, gobierno y jurisdicción.

Juan es suficientemente consciente de la superioridad jerárquica de Simón sobre él y todos los demás, como lo es él del privilegio que Jesús le otorga de "quedarse hasta su venida" (Is 7, 3, "hijo de Isaías "). Fue interpretado literalmente, y no sobrenaturalmente, como dijo Jesús, y Juan tuvo que salir a favor de la verdad de Jesús, sin revelar más.

(1) La Biblia de Jerusalén.

Pueblo de Dios

El Espíritu Santo consolida la Iglesia

Pedro pues, por designación de Cristo, ocupa su lugar, desde el primer momento de ser Jesús elevado a los cielos. Juan, el apóstol amado de Jesús, no se separa de Pedro, pero "permanece unido al Maestro, hasta que vuelva". El amor de Dios Padre se transmite por Cristo, sobre los llamados a ser semilla transformadora y santificadora de hombres y de pueblos.

Jesús se despide, reuniéndolos hasta Pentecostés: María, madre de Jesús, con las mujeres piadosas y los discípulos, todos oraban y compartían los bienes espirituales.

Inauguración del Pueblo de Dios

Desde los inicios de la Biblia, ya se vislumbraba el querer divino respecto a la creación de un pueblo de creyentes, integrado por fieles que respondían de todo corazón a la voluntad de Dios. Ellos formaban una ciudad espiritual donde el Templo terminaría siendo el mismo Dios.

La venida del Espíritu Santo inaugura y consagra el Templo nuevo de Jesús. En el centro, el Sagrario viviente de la Virgen María, flanqueada por los doce Apóstoles, y asistida por la corte de almas consagradas, entonando todos la alabanza divina.

Dios con Cristo es el Autor

El Espíritu ........................ es la Vida

La Virgen ......................... es el Corazón

Pedro .............................. es la Cabeza

Iglesia .......................... es el Nombre

Santidad ......................... es el Resplandor

Solidez: Conciencia de ser Pueblo elegido, heredado de los Patriarcas y Profetas.

Fortaleza: Unión de caridad. Amor al pobre, enfermo, viuda, anciano, niño, solo...

Eficacia: Pobreza personal, piedad, fe, paciencia, moderación, humildad, amor verdadero.

Fulgor Excepcional: Mártires bendiciendo (San Esteban) = Ante Saulo.

Liberada de la Ley y de la esclavitud con Pablo

Jesús interviene personalmente reduciendo a Saulo: conversión fulminante. Cambio radical, para bien. Oportunismo de la acción de Jesús. Los judíos no aciertan a desprenderse de las ataduras de la ley. Esparcidos por todo el mundo, frenan y obstaculizan la predicación de Pablo y combaten contra él.

En tres viajes apostólicos, Pau convence que la ley con la circuncisión han cesado: no eran sino figura de la circuncisión del corazón. Por tanto, no hay que imponer a los gentiles convertidos los ritos obsoletos de los judíos.

La Iglesia de Jerusalén refuerza este criterio, limitando las prohibiciones a los más indispensable. Paulatinamente penetra en el pueblo la fe en el Espíritu Santo, la resurrección de los muertos, el poder de obrar milagros, que constatan y comprueban ellos mismos.

Con gran valentía Pablo predica, sufre persecución, azotes, prisión, haciendo realidad las palabras de Jesucristo en revelación a Ananías: "Yo le mostraré todo lo que tendrá que padecer por mi nombre". Acosado, se verá forzado a apelar al César, para rehuir la trampa preparada por los judíos para matarlo.

Terminará, pues, por ir a Roma, a concluir su carrera, regando con su sangre y la de Pedro, la semilla del Cristianismo que habrán sembrado tan gloriosamente, siempre asistidos por el Espíritu Santo y confortados por Jesús.

Veamos ahora como Pablo, por el Espíritu Santo, educa y transforma los fieles con diferentes escritos que la Iglesia ha agrupado formando un tratado completo de fomento de virtudes cristianas en crecimiento hasta la Parusía.

Romanos

Siendo la Creación noticia de Dios esplendorosa para todos los hombres, Cristo es ofrecido asimismo por Dios para la salvación de todos los llamados a la santificación. Creer en Cristo, que ha muerto por nosotros, a fin de que no vivamos en el pecado que hay en nosotros, es entrar a formar parte del pueblo de Dios. Dios ha condenado el pecado en la carne de Cristo por la semejanza de pecado, con nuestra carne pecadora.

Nadie nos puede separar del amor de Dios, revelado en Cristo Jesús, muerto y resucitado por nosotros. Por tanto, ofrezcamos nuestro cuerpo como ofrenda santa a Dios. Amemos con toda nuestra alma a los hermanos, a los humildes, a los débiles y a las autoridades. Para la consolación de las Escrituras tengamos paciencia, mantengamos la alegría, dominemos las pasiones, seamos incansables haciendo el bien, hasta el fin.

I Corintios

Sabiduría de Dios; Salvar por la Cruz. Varios colectivos rechazan la impudicia. Virginidad: la observe todo el que pueda. Tal como Cristo te ha encontrado, así santifícate. Desecha la impudicícia. Idolatría: Culto indebido a las criaturas: "lejos de ti"; por razón de los débiles, actúa como hacía Pablo.

Cierto, somos libres; pero no todo conviene. Uno solo es el campeón. No todos los israelitas entraron en la tierra prometida. Los dones espirituales, todos, aspiran a la unidad del Cuerpo místico.

Camino excelso sobre todos es la Caridad, compendio de todas las virtudes. Todo lo soporta, todo lo espera, dura por siempre. Ansiad por la Profecía y edificad la Iglesia "haciendo fructificar el entendimiento". Así, descubiertos los secretos de su corazón, adorarán a Dios. Sed niños en la malicia, maduros en el juicio. Recordad siempre: Cristo ha resucitado, y ha aparecido muchos... ¡y a mí!

II Corintios

Manifestemos bien al descubierto la Verdad, a pesar que llevemos el tesoro en recipientes de arcilla. Siempre llevando en el corazón la muerte de Jesús, a fin de que su vida se manifieste en nuestra carne. No toquemos nada impuro. El aumento de la caridad se vierta en aportaciones voluntarias. Va mucho entre ofrecer con corazón forzado o con fervor generoso. Es fuente abundante de acciones de gracias.

Vivimos en la carne, pero no según la carne; aunque sí según límites impuestos. He sustraído los bienes de otras iglesias para serviros a vosotros. Y lo seguiré haciendo ¿Me glorío de ello? ¿Debo presumir? ¿Los males pasados? Sea lo que Dios quiera.

¿De visiones? ¿Por qué, si me ha sido clavada en la carne una espina, no puedo librar de ella? Puesto que según se me ha dicho de parte del Señor "mi gracia te basta, puesto que en la debilidad se perfecciona la virtud". (Sin duda que la debilidad y fragilidad innata hace más meritoria y eficaz la gracia, y el favor divino).

Gálatas

Si Pablo concluía la carta a los corintios insistiendo en la "sabiduría de Dios en la cruz de Cristo" con la cuál la había comenzado, era para ensalzar el valor de la resurrección de Cristo, de la que él mismo había sido testigo yendo a Damasco. Pues ahora le toca hacer otro tanto con los Gálatas, para recordarles la prioridad de la Cruz sobre las prácticas ritualísticas de la ley.

Los gálatas se hallan cediendo a los requerimientos de los judaizantes, y por tanto, obligan a Pablo a recordarles el origen divino y bíblico de la predicación del Evangelio; insistiendo como fue el mismo Cristo, quien se lo reveló a él, y le confió la predicación, que después fue avalada por Jerusalén.

Y como era originada y basada en la promesa de Dios hecha a Abraham, no invalidada por la Ley (más tardía) de la que la fe en Cristo nos libera, perfeccionándola por la ley de la caridad. ¡Os desea ahorrar la persecución por causa de la cruz, y desea gloriarse en la carne por unas insustanciales señales externas figurativas!

Efesios

"Vivíamos muertos a la vida", por los vicios y pecados. Pero Dios nos ha vuelto a la vida en Cristo, y nos hace sentar arriba, en el Cielo en Cristo Jesús; estábamos lejos, Él nos ha acercado.

El misterio de Cristo es que todos los pueblos son coherederos, miembros del mismo cuerpo por el Evangelio. Por medio del Espíritu fortalecos vigorosamente en el hombre interior ¡Fuera toda impureza y codicia ilícita, amargura e indignación!

Sed benignos, compasivos, perdonándoos unos a otros como Dios hizo con todos. Sed fuertes y valientes contra las asechanzas del diablo; contra los espíritus malignos es contra quien luchamos.

Filipenses

Pablo considera su Venida más cerca. Los exhorta: Manteneos puros hasta el Día de Cristo Jesús. Abunde vuestra caridad ya que tiene la gracia de creer y de sufrir por Cristo.

Él no se aferró a su igualdad con Dios, sino que se humilló haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por eso Dios lo ensalzó por encima de todo.

Alegraos siempre en el Señor. Que nada os inquiete. Como vosotros, nadie me ha ayudado.

Colosenses

La voluntad de Dios está puesta en su Hijo primogénito, engendrado antes de toda la creación, toda ésta creada por él, que existe antes de todas las cosas. Y son para Él.

Dice Pablo: Mi inquietud angustiosa es que estrechamente unidos en la caridad, podáis conocer el misterio secreto de Dios, donde se encuentran ocultos todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia.

En Cristo habita corporalmente toda la plenitud de la divinidad. Vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Vuestro hablar sea siempre agradable, aderezado con la sal de la incorrupción. Pasad la carta a Laodicea.

I Tesalonicenses

¡Sosteneos firmes con fe activa, labor tenaz de caridad y constantes en la esperanza! ¡Sabemos que en medio de las tribulaciones no vaciláis, y nos sentimos revivir viéndoos fuertes! Mantened la castidad en todos vuestros estados por el Espíritu Santo; la caridad creciente y trabajo ostensible, alejando la indigencia.

Cristo bajará, los muertos resucitarán y los vivos serán llevados al cielo. Cuando digán: "Paz y Seguridad", les caerá encima la perdición. No devolváis mal por mal.

II Tesalonicenses

Nos gloriamos de vosotros ante las iglesias de Dios. Antes de la venida del Señor vendrá la apostasía y el hombre de impiedad. Ya sabéis quién y qué le retiene ahora. Cuando se retire, entonces se manifestará el impío, a quien Jesús destruirá. Que el Señor encamine vuestros corazones hacia el amor de Dios.

I Timoteo

Nos hallamos en los últimos tiempos. Pablo ignoraba el Cristo y estaba alejado de él; y Dios sintió compasión de Él. Empeñémonos también nosotros a salvar a hermanos alejados. La gracia del Señor con la fe y la caridad que se halla en Cristo obró abundantemente en Pablo. Recomienda el apóstol orar por todos los hombres constituidos en dignidad. Dios quiere que todos se salven. Que los ministros eclesiásticos sean irreprochables. En los últimos tiempos se apostatará de la fe. Las viudas son un colectivo piadoso y útil. Reciban retribución los predicadores y catequistas. El afán del dinero es raíz de todo mal.

II Timoteo

¡Intensificad el esfuerzo final! ¡Elegido fuiste con el don de la fe recibida de tus progenitores y avivado por la imposición de las manos! ¡Soporta conmigo los sufrimientos como buen soldado de Cristo! No existe soldado, ni atleta, ni campesino que cosechan fruto del esfuerzo si no se fatiga en el trabajo y en la bravura. En los últimos días serán los hombres egoístas, amigos del dinero, fanfarrones, orgullosos. Tu agárrate a las Sagradas Letras inspiradas. Pablo se despide, abandonado de todos.

Tito

¡Asegurad los últimos momentos!

Todo es puro para los puros; para los impuros, nada es puro, ni la mente, ni la conciencia. Estad todos a la expectativa de la gloria de Dios.

¡Dichosos desde que se manifestó la benignidad de Dios a todos los hombres, por su bondad infinita!

Filemón

Pablo, encarcelado, engendra un hijo que pasa de esclavo a hermano, a su cargo.

Hebreos

Dios ha hablado ahora por su Hijo, por lo cual creó el mundo. Para Él, lo sustenta con todas las cosas, por su palabra poderosa; después de cumplir la expiación de los pecados. No os endurezcáis como nuestros padres. Ellos no entraron.

Nosotros, los que hemos creído, sí que entramos en el lugar de reposo, certificado por la fe en Cristo.

El sacerdote de Dios ofrece sacrificios por los pecados de él y del pueblo. Jesús, por sus sufrimientos, aprendió la obediencia; y fue proclamado por Dios sacerdote según el orden de Melquisedec (pan y vino, cuerpo y alma). Hombre y Dios, creador de cielos y tierra, Sacerdote eterno.

Melquisedec bendice a Abraham (vencedor por Dios altísimo de los reyes coaligados) y percibe del patriarca diezmo de todo. Es reconocido sacerdote legítimo superior a todos, incluido el sacerdote levítico, aún en su seno. Jesucristo, ministro del santuario celestial mostrado a Moisés, dirá (Jer 31, 29): "Vienen días que les perdonaré las culpas y no me acordaré más de los pecados".

La ley no tenía más que una sombra de los bienes futuros, no la misma figura de las cosas. Por la fe todos los patriarcas vivieron en la esperanza de alcanzar la promesa hecha a favor de todos nosotros, los creyentes.

Nosotros, rodeados de una nube tan grande de creyentes, dejamos la carga del pecado, con la mirada en Jesús, quien en expiación de nuestros pecados soportó la Cruz. Todavía no hemos resistido hasta derramar la sangre. Salgamos con Jesús "fuera del campamento", cargando con su oprobio, por su sangre introducida en el interior del Santuario.

Apremio Final

Santiago

La fe, más obras; como Abraham, ofreciendo a Isaac. Los demonios creen que existe Dios y se estremecen. Hay que plasmar la fe con obras adecuadas. La alegría nace de la superación de las pruebas con paciencia.

Controlamos el amor con todos por igual: pobres y humildes; y juzguemos con misericordia. Perfecto es quien no yerra con la lengua. El sabio es humilde, sin celos, pacífico, compasivo y puro. Amor no es sólo afecto, sino apertura de corazón a hacer el bien siempre.

¡Ricos, atesoráis para los últimos días. La venida del Señor está cerca. Daos prisa a salvar a los hermanos alejados, con oración ferviente. El Espíritu alimenta el gran celo.

I San Pedro

Estamos llamados a la gracia. La gracia consiste en hacer el bien, aún sufriendo persecución si es necesario. Con gran generosidad en medio de pruebas castifiquemos nuestras almas obedeciendo la verdad. Renunciando a toda maldad y apartándonos de los deseos carnales, como recién nacidos.

¡Esposas, ganaros a vuestros maridos con vuestra conducta, como coherederas de la gracia de Vida! El bautismo es "conciencia mejor en relación a Dios" más que dejar el pecado material.

¿Te sientes ultrajados? ¡Es que el Espíritu juzga el mundo empezando por vosotros! Sacerdotes, ¡convertíos en auténticos pastores! Jóvenes, colaborad con humildad y ¡vigilad, porque el diablo, como león rugiente, ronda buscando a quien devorar!

II San Pedro

¡Nos encontramos en los últimos días! ¡Apresurad la Venida del Señor!

¡Haced un último esfuerzo! Aseguraos vuestra vocación y elección. ¡Somos partícipes de la naturaleza divina! ¡Cuidado con los falsos maestros, que no están inactivos! Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, ni el mundo antiguo, Sodoma y Gomorra, y a quienes andan detrás de la carne, y a los que se echan atrás y dicen "¿dónde está el fin?"

El día del Señor vendrá, ¡seguro! El cielo pasará, la tierra se disolverá... ¡Apresurad el Día! Como enseña Pablo. ¡Sed firmes!

I San Juan

¡Llega la hora final! ¿Ya estamos? Quien odia no tiene vida eterna. Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto, contemplado y palpado, referente a la Palabra de Vida, os lo anunciamos; es la Vida Eterna que estaba junto al Padre. Dios es Luz. Caminemos en la Luz.

Si confesamos nuestros pecados, Él nos perdona. Quien odia al hermano está en la oscuridad. "No queremos el mundo, ni la concupiscencia de la carne, ni los ojos ni la riqueza". Nosotros tenemos que dar la vida por los hermanos. Espíritu verdadero es quien reconoce a Jesucristo venido en carne.

El Anticristo ya está en el mundo. Nosotros los hemos vencido, porque amamos; y el divino amor ha dado en nosotros su perfección, porque nos ha dado su Espíritu. Dios nos ha dado la vida eterna y esta vida eterna está en el Hijo. Los que creemos en Jesucristo tenemos Vida eterna. ¡Alerta! Manteneos al margen de los ídolos! ¡Alerta!

II San Juan

Se despide de las almas –incluida la suya-, saturadas de Verdad. ¡Guardaos de los seductores que niegan haber venido a Cristo en la carne! Estad siempre atentos en este punto, en vosotros, y entre los que se os acercan.

III San Juan

Se despide de los cuerpos -también del suyo-, sometidos a la Caridad de la Verdad. Las obras de caridad hacia los "itinerantes mensajeros" deben abundar. Y no defraudar ninguna obra evangélica, negando asistencia y ayuda. Hay que ser generoso y nunca tacaño.

San Judas

¡Sed incansables en el último esfuerzo, orando todos al Espíritu Santo!

También el apóstol Judas exhorta a combatir por la fe contra los novatos introducidos que invierten la gracia de Dios en libertinaje. ¡Manteneos firmes orando en todo momento al Espíritu Santo!

El Apocalipsis de San Juan

Jesucristo reconoce las siete iglesias de Asia, como auténticas reuniones de fieles que pregonan la doctrina y vida de Jesús, Hijo de Dios. Exhorta a cada una de ellas. Es él mismo quien ejecuta el proceso de la vida del mundo bajo la dirección de Dios, Juez Supremo, y con la colaboración de los ángeles. Así transcurre la vida del mundo hasta la plenitud de los tiempos (Cap 12).

La Humanidad logra por fin ofrecer un Templo en el que Dios pueda hacer asentarse por siempre. Y el hombre elevado a los cielos pueda señorear sobre toda la Creación. Ofreciendo un culto a Dios digno de toda Santidad, gracias a Jesús y a la Virgen María.

Derrotando a los enemigos, más poderosos que él, por Cristo, eliminando toda soberbia e impureza, violencia y maldad de corazón y envidia. Entonando un canto nuevo por el coro de vírgenes, primicias santas y testigos santos.

Haciendo resonar el Aleluya los cielos y el Aleluya por toda la tierra por el testimonio de Juan, que contemplaba todo esto... en Jesucristo y la Virgen María inmaculada de Cristo y la Iglesia Santa. Por la gracia del Maestro hasta el fin que se acerca. Inmaculada. Por gracia del divino Maestro que ponía el glorioso fin.